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El vizcaíno John Rahm se abre paso en el mundo del golf como el segundo español el conseguir ser el número 1, igualando a la leyenda Severiano Ballesteros, y escribiendo una nueva historia con un nombre propio.

Su nombre comenzará a sonar mucho desde este momento. Y no fue por la forma espectacular que cerró la tarjeta en el green del Memorial y se convirtió en una notable celebridad. Por el contrario, Rahm representa a una nueva forma de jugar al golf porque con solo 25 años ha alcanzado la máxima posición en su deporte con mucho más que “sacrificios” y “esfuerzo”.

Detrás de este jugador existe una estructura, un equipo de trabajo que gira entorno a su persona y los resultados. Es un equipo multidisciplinario que realiza evaluaciones constantes y seguimiento a todos los movimientos del jugador, dentro y fuera de los campos, por lo que se mantiene activo muchas más horas en su deporte que en otra cosa.

Uno de los primeros elementos que salta a la vista es su estado físico. Se nota, con evidencia, que es un atleta preparado física y mentalmente para los retos. Tiene una rutina de ejercicios que suele compartir con sus seguidores en las redes sociales, pero también hace del fortalecimiento muscular una conversión al campo de juego.

Muy enfocado

Rahm graba vídeos de sus sesiones en el gimnasio, al aire libre o en cualquier otro lugar. Utiliza palos de golf como apoyo en sus rutinas y siempre se le nota concentrado en terminar las series para después cambiar a otro aspecto de trabajo.

Como buen español, John Rahm tiene el carácter indómito de los toros de lidia. Y una de los secretos actuales ha sido aprender a controlar las emociones y convertir ese fuego ibérico en la llama que alimenta la reacción y acción positiva en los torneos. Es un competidor que no se rinde y está buscando, siempre, la victoria.

Cuando menos se lo espera, el golfista saca las demás cartas que tiene bajo la manga y que lo llevaron a la cima de su especialidad. Tiene una pegada muy larga y precisa en la salida y sabe dar los putts en las distancias cortas.

Buenos mentores

Un par de nombres acompañan el trabajo del español. Se trata de Adam Hayes y Joseba del Carmen. El primero es su caddie y el segundo un apoyo psicológico, un coach cuántico, que le pone en las manos al español herramientas de Programación Neurolinguística (PNL) y otras técnicas más que fortalecen su cerebro y su mentalidad de campeón.

Dos buenos consejeros y un jugador con hambre de ser campeón. Esa es la fórmula que se esconde detrás del éxito de nuestro jugador español que, año a año, estudia los campos en donde juega, no se pierde los principales torneos y siempre deja a piel en cada una de sus presentaciones.

 

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